Arte en Europa

IMPRESIONISMO

El Impresionismo es un movimiento artístico que surge en Francia a finales del siglo XIX que luchaba contra los modelos estéticos impuestos en esa época. Siendo su principal objetivo conseguir una representación más espontánea del mundo, sin seguir los patrones de ese tiempo y es considerado el más importante en la pintura de las últimas décadas referentes a ese siglo.

Los impresionistas estaban totalmente en contra de toda pintura que fuese demasiado formal o que estuviese perfectamente bien trabajada. Antes de que el impresionismo fuera creado, la pintura trataba de reproducir lo más naturalmente un escenario, un paisaje o a las personas, siguiendo patrones estéticos muy rigurosos, hasta parecer más una fotografía que una pintura, mientras que el impresionismo no se fijaba tanto en la estética, sino en lo que pudiera hacer sentir al espectador.

Lo que hace tan especial a esta corriente artística es que el artista se centra en reproducir su propia percepción de las cosas en un momento determinado, influyendo la luz, el color de las cosas e incluso el estado de ánimo del pintor, es decir, lo que sienta en el momento de estar realizando la obra, no importándoles la forma exacta de las cosas ni sus colores reales.

Los impresionistas eliminaron los detalles minuciosos y en vez de ello, sugirieron formas, empleando colores primarios y complementarios, consiguiendo ofrecer una ilusión de la realidad con pinceladas cortas y yuxtapuestas, haciendo que sus pinturas tuvieran una textura como de plastas, granulosa y con protuberancias.

Los tipos de iluminación utilizados por los impresionistas se caracterizaban por un brillo luminoso y la falta de contrastes, es decir, evitaban pintar bloques obscuros y sombras, por lo que preferían las escenas abiertas, como los paisajes, por lo que la mayoría de estos artistas estudiaron el agua y la nieva por sus propiedades de reflejar más la luz.

En la busca incansable de un medio apropiado para plasmar sus sensaciones, se fijaron en las técnicas empleadas anteriormente en la realización de paisajes, eligiendo el colocar mosaicos de colores de diferentes tonalidades para elaborar un efecto de ser un solo color a lo lejos, pero si se veía de cerca, se podían observar las pinceladas de diferentes colores simulando semitonos, es decir, utilizaban la descomposición de colores; por ejemplo, para crear un verde, en vez de mezclar el amarillo con el azul, daban algunas pinceladas azules y otras amarillas, todo esto tenía sentido para ellos, pues su uno de sus objetivos era no mezclar colores, si no utilizarlos en sus formas más puras, pues decían que la mezclar los colores, se enturbiaba su pureza.

Los principales expositores del impresionismo en Europa fueron:

Eduard Manet (Desayuno sobre la hierba), Monet (Las Amapolas), Degas (Clase de danza), Renoir (Bañistas).

Mujer con sombrilla Claude Monet 1886

En la próxima entrada de “El rapto de Europa” referente al arte europeo, hablaremos de un pintor neo-impresionista muy importante, el cual se merece una sección especial: Vincent Van Gogh.

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